MEDIOCRIDAD
DESAGRAVIO A LA MEDIOCRIDAD
ENSAYO SOBRE LA MEDIOCRIDAD
Estimados compañeros, estimada Profesora: "Mi Desagravio a la Mediocridad", que leyeron en las páginas generosas de Poemas de Guestbook, tuvo sus repercusiones. Recibí inteligentes criticas de gente que sabe mucho más que yo, lo que es muy importante para mí y además ustedes me invitaron a disertar sobre el tema.
No voy a variar el contenido ni el diseño del ensayo, aunque sí voy a puntualizar algunos conceptos, ya que la necesidad de escribir apresuradamente me hicieron omitir algunas precisiones. Por eso vengo con estos apuntes. Como decía entre la excelencia, la grandeza o la sabiduría y los seres deficientes o imbéciles, se encuentra la mediocridad que integramos la inmensa mayoría.
Aristóteles definió a la mediocridad como la virtud de estar, en el justo medio entre ambos extremos. Séneca: es muy preciso en establecer que "Es de gran ánimo despreciar las cosas grandes y preferir lo mediano a lo excesivo". Pero nadie ha dicho hasta el momento, que sea perjudicial luchar para superarse.
En esa etapa, se encuentra la medianidad que formamos la inmensa mayoría de la humanidad. Nuestra mediocridad implica; tener plena conciencia de que no somos los mejores, pero sí, que estamos esforzándonos sin claudicaciones por progresar. En esa fase nos situamos con la honestidad que me da el conocimiento imparcial de nosotros mismos.
Y no es, que el deseo de llegar a la cima, haya disminuido en nosotros, ni en la sociedad. Por el contrario. La población del 2000, en nuestra generación, la mayoría de la ciudadanía lucha continuamente por superarse, por sobresalir y estar a la vanguardia, de las ideologías del porvenir.
¿A qué escritor, por citar nuestra rama, no le gustaría igualar o aun más, superar a Bécquer, Shakespeare o a Quevedo?... Años atrás alguien escribió " Quisiera ser como Lope, Bécquer o Quevedo, ¿pero que voy a ser? Aunque lo quiera, no puedo"... Pero por ello, los del medio, no hemos perdido el anhelo o la humana y lógica pretensión de progresar y perfeccionarnos día tras día...
Lo mismo le sucede a la generalidad de la medianía, que continúa luchando, exigiéndose y sacrificándose en la búsqueda por superarse... Todos los que así pensamos y obramos; estamos en la categoría del medio o mediocres. ¿Y que es un mediocre?
Desde nuestro punto de vista, los diccionarios se han dejado influir demasiado por las definiciones negativas del vocablo que vienen desde tiempos ya lejanos. Pero ateniéndose a la procedencia y semántica del mismo deberían explicar que mediocre, no tiene dos significados como le han insuflado. Mediocre es para nosotros, estar en el justo medio.
Es no haber llegado aún y repito aún a la excelencia. Mediocres somos todos aquellos que estamos, entre ambas fronteras o extremos. No somos ni superiores, ni inferiores, ni inicuos, ni benévolos, ni genios pero jamás imbéciles o idiotas... Formamos la parte mayoritaria de la población.
Y debemos precisar, que no son ni las supremas inteligencias; que las hay y en todos los campos, ni los gobernantes de ninguna nación, como a veces se pretende hacer creer, los más dotados o los mejor preparados para edificar un mundo mejor y más feliz que es lo verdaderamente importante.
En cambio; nosotros los del medio, o los mediocres, somos quienes más y mejor contribuimos sin estridencias, al progreso colectivo y a la paz. Y la paz es en concreto, la felicidad de los pueblos. Los mediocres, somos aquellos que detestamos las guerras y las masacres.
Y somos también, quienes más y mejor trabajamos por la felicidad colectiva. Integramos el justo medio, la medianía, o los mediocres. "Somos los del medio" y con la ventaja de no sufrir los fríos de las cumbres, ni las desventajas de quienes están en el extremo opuesto.
José Ingenieros, con su libro "El hombre Mediocre" participó en gran medida a magnificar el negativismo introducido en la palabra en una desacertada incorrección. Pero no fue el primero en descalificar a este vocablo. Antes y después de él; hubo otros como Hitler, que contribuyeron con mayor fuerza, al desprestigio del significado del término.
Lo hicieron en la creencia, de irracionales presunciones de supremacía, que no tienen los seres realmente aventajados y sobresalientes. Pero repito, que ya antes de Hitler, existieron otros que por diferentes y distintas razones introdujeron en esta palabra un significado opuesto al lógicamente real. Y lo auténtico y concreto, es que eso es lo que recogieron los diccionarios.
No obstante debemos señalar que son opiniones parciales y sin un fundamento semántico firme. En el año 2006, podemos afirmar que los del medio, no por tener menos protagonismo, dejamos de estar a la vanguardia del pensamiento ideológico de los nuevos tiempos.
Lógicamente que por razones de tiempo no vamos a profundizar en las motivaciones que llevaron a muchos, a infundirle a la medianidad, el carácter que pretende degradar el significado de la expresión, para identificar con ella a los seres inferiores y o despreciables.
Paradójicamente, donde comenzó a acuñarse con mayor frecuencia el añadido peyorativo o negativo del vocablo, fue entre los primeros intelectuales. Ellos, por rivalidades, envidia y resentimientos, se agraviaban unos a otros, tratándose de insignificantes y vulgares.
Hoy día ni las envidias, ni los resentimientos han terminado, por el contrario. Pero para nosotros, cuando se cataloga a algo de mediocre, solo significa que aun, no ha logrado la excelencia. Si se pudiera medir con exactitud la mediocridad; nos encontraríamos que mediocre es un término que fue transformado en ofensivo, justamente por aquellos malogrados y resentidos, que desde el principio de los siglos sienten envidia de los realmente superiores y eminentes.
La mediocridad puede arraigarse y perpetuarse en una persona o en un pueblo, aun por razones "ambientales" y estancarse en esa categoría. No ocurre lo mismo con la superioridad y la celebridad que suelen desmoronarse estrepitosamente. Hitler, fue el mayor propulsor de la superioridad y el mayor detractor de la mediocridad.
Y Hitler es el mejor ejemplo de odio, dolor y derrota. Desconfiemos siempre de los excesos, de lo desproporcionado y más de aquellos que se auto elogian, admiten alabanzas excesivas, o incluso pagan para hacerse elogiar.
A Mirta Legrand, la inigualable diva rioplatense, en una oportunidad le preguntaron: "¿Usted es una persona muy ilustrada?". Pero la inteligente estrella respondió: "Se equivoca, soy una persona muy informada que no es lo mismo". Este es un gran ejemplo de cómo actúan los realmente superiores.
Este taller, es un ejemplo de mediocridad, en constante búsqueda de la excelencia que aspiramos a alcanzar. Estamos en el medio y podemos seguir estando en el centro, pero luchando sin rendirnos por acercarnos y llegar a la perfección. No tenemos la certeza de llegar, pero el mérito no consiste solo en llegar, radica en persistir, en perseverar y no darse nunca por vencido.
No nos ofende reconocer nuestra mediocridad pues quien puede ofenderse o no lo reconoce, es porque es un genio en realidad o es un idiota en potencia. Que la categoría de los sabios está por encima de la mediocridad, es un hecho incuestionable. Los mediocres somos aquellos que nos sacrificamos, luchando por superarnos, cualquiera sea nuestra especialidad.
La consigna o lema de la mediocridad según lo sentimos, es el eterno mensaje de Alma Fuerte: "No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y acomete feroz, ya mal herido"... Pero los conformistas resignados, los que no luchan, ni sueñan, ni aspiran a seguir esforzándose por ascender y llegar; esos no pertenecen a la mediocridad; casi en su totalidad, están entre los deficientes.
Como nos lo hacía notar Matías, cuando se tocó el tema por primera vez; antes de criticar estos razonamientos, cada cual en la intimidad de su conciencia, debería reflexionar unos minutos, en que sitio piensa él, que realmente se encuentra ubicado. Según nuestra opinión y ya lo analizábamos en otra oportunidad, los realmente superiores están en la cúspide de la consideración.
En las profundidades de lo deficiente se encuentran los idiotas. Los demás, ¡los demás! formamos parte del justo medio, la medianía o la mediocridad, como sentenciaba Sócrates. La excelencia es el éxito máximo, aunque siempre haya quienes les desconozcan; que suelen ser los más imbéciles.
La mediocridad la constituimos los que estamos en la dura, sufrida y constante lucha por nuestra propia superación, lo que justifica nuestra presencia en este taller, aquí con ustedes. En esto consiste la medianía de la que somos parte. El resto es talud. Y para terminar y pensar, no debemos olvidar que si bien llegar a la cima es un objetivo óptimo, pero llegar a la cima sin haber conquistado la felicidad, es tan solo media victoria, por lo cual cada realidad es un caso diferente. L.C.B.
