
LAURITA DE LEON MIRET DE AMENDOLA
Su distinción y calor humano la hacen una persona especial. Casada con hombre también especial, por su elegancia y cordialidad, formaron una pareja muy querida en nuestra ciudad. Fueron generosos, amables y exquisitos.
Dantón y Laurita siempre juntos, siempre elegantes. Laurita ganó un concurso de belleza en su juventud y sobre la belleza su marido un día nos expresó, que la verdadera belleza de cualquier mujer es una combinación psicofísica, que a Laurita la belleza le nacía desde el alma y trascendía en todo su ser... No hemos conocido una pareja más elegante y fusionada.
Laurita fue según lo pudimos comprobar fue la mujer más agasajada por su esposo, quien se desvivía por atenderla y halagarla. Gracias Laurita por la simpatía que siempre regalaste.
Gracias por estar siempre atenta y integrada a su comunidad. Leonel Cugnetti, integrante del taller conserva, una tarjeta que ella le enviara, agradeciendo un poema de él dedicado a un querido carolino; Don Alfredo Aquino, al que todos conocíamos por el diminutivo a Alfredito. A continuación la tarjeta mencionada.


Don Luis Améndola era sastre y su sastrería estaba en la esquina de 18 de julio y Maldonado donde funcionara años después la Caja Popular y luego Banco Comercial.
Su hijo Dantón, que camina a su lado estuvo al frente de la Ancap, durante muchos años y cosechó el respeto de todos sus empleados y clientes. Fue un hombre de una elegante personalidad y una basta cultura.


