¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Copla popular de autor desconocido

A Jorge Luis Borges por su Legado eterno
De Leonel Cugnetti.
Gracias maestro, que por no poder ver las formas
nos enseñaste a escudriñar las ideas.
Gracias a ti, que al no poder mirar los rostros,
nos obligaste a apreciar las almas.
Garcías a ti, maestro vidente del dinamismo humano,
alquimista ciego que marcaste caminos...
Que nos formaste para pensar que no existen imposibles
que nada es inviable, si cierras los ojos para meditar.
Gracias por tanta belleza legada, por tu ceguera
que nos hace comprender
que las estrellas no son inalcanzables,
y que debemos reclamarnos,.
que debemos exigirnos siempre más,
para que luz brille, en la oscuridad...
Gracias Maestro:
- Tu sapiencia nos quitó las vendas,
tu ilustración nos impulsa a saber más.
- Pues conocedores de nuestra ignorancia
nos convocasteis
a revelamos contra la indolencia y la ociosidad.
¡Oh! Emisario de luz, mensajero de la posteridad.
Tú mensaje tiene,
todo el sublime aporte de la genialidad.

CAMPOS ATARDECIDOS
El poniente de pie como un Arcángel
tiranizó el camino.
La soledad poblada como un sueño,
ha remansado alrededor del pueblo.
Los cencerros, recogen la tristeza
dispersa de la tarde..
La luna nueva es una vocecita desde el cielo.
Según va anocheciendo,
vuelve a ser campo el pueblo...
El poniente no se cicatriza,
aún la duele la tarde...
Los trémulos colores se guarecen
en las entrañas de las cosas.
En el dormitorio vacío
la noche cerrará los espejos.
Atardeceres
La clara muchedumbre del poniente,
ha exaltado la calle,
la calle abierta como un ancho sueño
hacia cualquier azar.
la límpida arboleda pierde el último pájaro.
el oro último.
La mano jironada de un mendigo
agrava la tristeza de la tarde.
El silencio que habita en los espejos
ha forzado su cárcel.
La oscuridad es la sangre
de las cosas heridas...
En el incierto ocaso la tarde mutilada
fue unos pobres colores.
EL AMENAZADO
Es el amor.....
¿Tendré que ocultarme o huir?
Crecen los muros de su cárcel,
como en un sueño atroz...
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿De que me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición,
el aprendizaje de las palabras
que usó el áspero Norte,
para cantar sus mares y sus espadas.
La serena amistad,
la galería de la biblioteca.
Las cosas comunes.
Los hábitos,
el joven amor de mi madre,
La sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal y el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido
los que miran por las ventanas
pero la sombra no ha traído la paz..
Es, ya lo sé el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz.
la espera y la memoria.
El horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar...
Ya los ejércitos que acercan, las hordas .
(Esta habitación es irreal;
ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo..
EL SUR
Desde uno de los patios, haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de la sombra... haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar,
ni a ordenar en constelaciones...
Haber sentido el circulo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madre selva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
esas cosas, acaso, son el poema.

