
LOS QUE PARTIERON
Se nos fue José Palacios, Periodista, Escritor, Poeta, compañero de sueños, poemas, de publicaciones y conferencias... Partió lejos de nuestro terruño, enfermó cuando estaba de viaje en España y se quedó en la madre patria donde vive su hija y el resto de la familia.
Ello, como se expresó en nuestro Taller Literario fue nuestro único consuelo, ya que murió rodeado de la gente que mas quiso. Pero los carolinos no pudimos despedirlo como se merecía. Su muerte privó al mundo de la cultura, que el libro que estaba finalizando viera la luz.
Viajero incansable escribió crónicas de todos los sucesos... Sobre su dilatada trayectoria quedaron muchas anécdotas, como la de su primer fallecimiento. Resulta que cada vez que su hija regresaba de España para visitarlo, Palacios se veía obligado a mudarse, y se establecía en Punta del Este.
En una de esas oportunidades se fue sin avisar a sus asiduos y éstos al no encontrarlo preguntaban ansiosos sobre su paradero. Preguntado el Director de la Democracia, donde escribió durante tantos años, no sabía nada. Valentina Peña de Gianola con la que tenía una gran amistad y nosotros, también estábamos extrañados de su ausencia.
El periodista Néstor Ortiz y Mirópe Medina que le visitaban con frecuencia ignoraban por igual su situación... La incógnita duró más de una semana hasta que una noche Blanquita Cestaro de Maisterra, avisó que lo había encontrado muy feliz y contento en una conferencia que dictó su hija, en Punta del Este.
Coincidentemente, Daniel Barbachán había escrito una crónica en el Semanario Realidad, donde recordaba a muchos carolinos, que hacía varios años que nos habían abandonado y entre ellos nombraba a Palacios... Esto hizo que Don José, se declarara vivo, en un escrito del mismo semanario, afirmando jocosamente que esperaran para ingresarlo al panteón de los héroes...
Ello provocó que se hablara y se escribiera sobre el suceso y uno de los que escribió, le mostró a don José Palacios su comentario y este se lo pidió para cerrar con ello su libro...
Hasta ahora nos hemos referido a sus dos decesos, su muerte definitiva no creemos que llegue, pues José, seguirá vivo ocupando un lugar de privilegio, en el corazón de San Carlos y Maldonado

Desde hace varios meses, leo con atención e interés la página Literarias de Realidad y en general todo el material del semanario, destacando las notas culturales del colega Néstor Ortiz, entre otros, y entre las sonrisas que despiertan los comentarios casi inverosímiles de Marciano Durán (la nota reciente de fecha 8 ppdo. un dechado de maestría humorística), doy rienda suelta a las nostalgias y al original decir de Daniel Barbachán.
En esta oportunidad con motivo de su escrito titulado “Noviembre”, del 8 ppdo., debo hacer a Daniel una amistosa observación.
Con una visión cercana al surrealismo en sus amenas evocaciones, se refiere esta vez a un número de personalidades carolinas fallecidas: Conrado Bonilla, Pedro Mariño, Iriondo Garino, César Surroca, Juan Pablo Barbé, el fotógrafo Gianola, y a “los periodistas Néstor T. Lobato y José Palacios”.
Finaliza su nota : “Así, recordando a aquellos que ya no están......etc.”
Recuerdo aquella parte de la obra de Zorrilla, del “Don Juan Tenorio”, cuando el protagonista se presenta en un banquete y exclama: ¡Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud!”.
Agradezco a Daniel que se haya acordado de mí – por supuesto, he sido y deseo continuar siendo cronista de mi tiempo - pero le solicito, cordialmente, que todavía no me ubique en su “panteón de los héroes”.
Realmente, prefiero seguir como viviente, aunque en los últimos años no me he mostrado mucho en actividades periodísticas, artísticas y literarias.
Seguiré leyendo y calibrando con simpatía sus escritos, al igual que todo el excelente material redactado por capacitados periodistas y/o colaboradores de “Realidad”, destacando a Néstor Ortiz, Diego Hernández,
a Don Clímaco Píriz (además, uno de mis estimados familiares) director del semanario “Justicia”.
Juntos, sí, a aquel gran amigo, periodista, poeta y compañero de andanzas literarias, Néstor T. Lobato.
Sigamos enalteciendo a los fallecidos ilustres.
Pero, tampoco, olvidemos o dejemos en espera, a otras tantas personas que Ana Borowski, Marciano Durán, “Jack Lupo” – a quien lo imagino con guardaespaldas – al propio
Daniel y otros, con la acertada dirección de María Fernández Chávez. En realidad, he decidido en los últimos tiempos, tomar varios “años sabáticos” luego del trajín diario en “La Democracia” de San Carlos, mi tierra natal; en el semanario “Península”; revistas de turismo, literarias y otras, y la concurrencia habitual a numerosas peñas y grupos culturales, dentro y fuera del departamento de Maldonado.
La decisión pasa para dedicarme casi exclusivamente a finalizar algunos de mis libros inéditos, en vista de mi proyectada (y urgida por familiares ya establecidos hace diez años) radicación en Castilla - La Mancha, de España.
Libros en varios géneros: novelas, cuentos, poemas, ensayos sociológicos, estampas costumbristas y el que más me desvela: “Recuerdos de Periodista”, donde me refiero no sólo a la parte autobiográfica de cincuenta y cuatro años dedicados al periodismo profesional, como Decano de los Periodistas de la prensa escrita del departamento de Maldonado, iniciado en 1949, aún cuando mucho antes incursionaba en la prensa escolar y liceal y vocacionalmente en distintos medios, y en forma paralela a las letras, el arte, la artesanía, la publicidad, el deporte (y más vale leer el libro, que se está horneando en sus últimos capítulos).
Finalizo estas exposiciones, a riesgo que se considere una perorata, diciéndole a Daniel – a quien aliento a seguir y a superarse en sus inquietudes (que personalmente me ha causado alguna) – que hubiese acertado, no mencionándome entre “los que ya no están”, sino ubicando en su nota a recordados periodistas y amigos personales, Don Raúl Alberto Arias, director de “La Democracia” y
actualmente realizan actividades dignas de hacerse públicas, y que algunas tan bien se presentan con notas y entrevistas desde “Realidad”.
Quedo a las órdenes, entre los “vivientes”, y agradezco a la Sra. Directora, si resuelve la publicación de la presente nota.
Gracias por ayudarme a “reaparecer”.
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Entre vivientes y fallecidos
POR: JOSÉ PALACIO
Podría parecer una falta de respeto incluir este viejo relato; cuando nuestro amigo, Don José Palacio ya falleció... Pero lo hacemos porque que él mismo, había decidido incluirlo entre los artículos del libro que estaba proyectando editar y que la sorpresivamente e injusta muerte se lo impidió..
Era su voluntad editarlo y se había reído bastante leyéndolo, lo publicamos en estas páginas como recuerdo con un amigo al que queremos mucho y pretendemos recordar siempre con la misma alegría que nos causaba encontrarnos con él..
ECOS DE LA PRIMERA Y FALLIDA
DEFUNCIÓN DE JOSÉ PALACIOS

EL MUNDO SE HA REÍDO DE SUS PROPIAS TRAGEDIAS,
COMO ÚNICO MEDIO DE SOPORTARLAS. OSCAR WILDE
Significativo sentimiento de pesar, provocó la tardía y sorpresiva noticia de la muerte del periodista Don José Palacios.
José, fue un amigo con el que compartimos largas jornadas de trabajo en nuestros comunes anhelos de la narración, la poesía y la prensa.
El hecho de fallecer y no haberle acompañado hasta su última morada, pesaba como una culpa sobre nuestra conciencia.
Debería haberlo despedido con un discurso o una composición poética, como nos habíamos prometido mutuamente.
Pero para nuestro pesar, Palacios se fue sin darnos la oportunidad de reconocer públicamente su importante contribución al periodismo, las artes y las letras.
De inmediato me dirigí a su casa, a saludar a su viuda y saber como había sucedido. Pero la casa estaba desierta... Los vecinos a quien preguntamos, sólo nos supieron confirmar que hacía muchos días que no veían a nadie entrar o salir de ese domicilio.
Llamé por teléfono a “La Democracia”; inexorablemente tendrían que saber sobre José. Pero su Director no supo darme confirmación alguna.
Fuimos ha hablar con Tina, la viuda del fotógrafo Gianola; pero ésta estaba tan confusa como todos.
De regreso en casa, fueron surgiendo palabras entrecortadas. Cómo que la vida es un sueño breve. Que si bien son largos nuestros pesares, las alegrías son cortas. Que la muerte es solo un sueño prolongado y que cómo Palacios vivió comunicando esperanzas, su vida se volvió fértil y significativa. Que los propulsores de ideas como él, jamás mueren, porque los ideales son eternos. Y como él fue idea, seguirá vivo en su pueblo para siempre...
Que la existencia es una progresión de muertes y regresos... Que hay momentos cuando lo único que se puede expresar es un lágrima, y otras cursilerías que suelen decirse en momentos de tanto pesar e incertidumbre...
Luego emergieron las palabras que debería haber dicho en la triste ceremonia de su entierro.
Y espontáneamente me encontré hilvanando mentalmente un discurso:
- “ El soldado de la prensa que a partido, amó mucho a nuestro querido terruño. José Palacios fue periodista vocacional que desde muy joven comenzó la difícil tarea de informar a nuestra población...
Lamentablemente tenemos que hacer este reconocimiento cuando quien las merecía, ya no puede escucharnos. ¡Debería ser lo opuesto!.
Palacios, tendría que haberse marchado cuando le llegara el momento, como ha todos nos tocará algún día. Pero luego de haber escuchado y recibido el afecto y el reconocimiento que tanto se ganó.
Palacios, mereció haber escuchado mientras estuvo entre nosotros, el afecto y él sincero reconocimiento por todo lo que entregó a su pueblo.
Por lo que apoyó, divulgó, comentó y prestigió desde sus páginas en tantos medios de prensa.
Lamentablemente se nos fue reservada y sigilosamente como si quisiera evitarnos el dolor de su partida. ¡Hasta en esto José fue prodigo y generoso!
Como si pretendiera evitarnos el dolor que su desaparición nos provocaría. Las largas horas que deberíamos pasar a su lado evocando tiempos que nos abandonaron, pero que dejaron profundas huellas en la memoria del pueblo.
Don José Palacios, fue un periodista idealista y vocacional, que dejó su positivo pensamiento estampado en la prensa, principalmente en “La Democracia” donde desempeñó una larga u proficua trayectoria...
Durante años le vimos bajar y subir a los ómnibus. Estaba presente en todo evento para traer de primera mano la noticia de un suceso deportivo, cultural o social...
Fue un periodista multifacético, que encaraba los temas con solvencia y rectitud.
Tras el periodista, estaba el hombre de letras y el idealista soñador comunicativo...
Sabía conciliar posiciones, captar el sentir popular y respetar las ideas que no compartía. Por ello escribía con objetividad y sencillez los proyectos sociales, deportivos y políticos sin embanderarse ni sacar provecho personal de ninguno.
Es a este Sacrificado soñador de la prensa, al que evocamos tardíamente. Y lo hacemos para decirle Gracias. Gracias por todo lo que dio en forma honesta y generosa.
Gracias, por haberse entregado a su vocación de informar... Y hacerlo con imparcialidad y honradez, algo que cada vez es más difícil en la estos tiempos.
Sabemos que un día nos encontraremos y con otros con los que conjugamos los mismos sueños, rescataremos anhelos y esperanzas...
Allí editaremos en la prensa de los cielos, crónicas de un San Carlos, que Palacios idealizó y relató en prosa y en verso...
Gracias José, mil gracias por tu larga siembra y perdónanos por no haber estado a tu lado en la hora que debimos acompañarte...
Nos estaremos encontrando...
No sé cuantas más cosas me dije tratando de poder disculparme a mí mismo en aquel triste atardecer, mientras nuestro amigo ya descansaba en paz...
No sé cuantas llamadas hice pero nadie sabía nada, hasta que al fin, me llamó Banquita Cestaro de Maisterra.
Fue ella quién me confirmó que había visto a Palacios en una Charla que dictó su hija en un Centro Deportivo y que lo habían encontrado mejor que nunca y que estaba vacacionando en Punta del Este...
Respiré hondo, ya teniendo ya una reseña póstuma preparada para traer al semanario “La Democracia”, nos enteramos que la noticia de su fallecimiento era equivocada y que Palacios vivía como siempre, entre libros, diarios y escribiendo cuentos y poemas...
Después de haberlo enterrado, discurseado y recordado con dolor; el placer de saber que estaba perfectamente, nos colmó de alegría.
Entonces recordé aquello tan viejo, pero tan preciso para esta circunstancia. “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”...
Más tarde comencé ha investigar de dónde había surgido aquel disparatado rumor...
Hasta que un carolino, más enterado que yo, me comentó que todo había nacido de un lamentable imprevisible.
Resulta, que en una de las crónicas que escribe Daniel Barbachan rescatando nuestro pasado, comentaba una reunión acaecida cuarenta años atrás.
En ella, Barbachan nombraba como asistente a Palacios, entre otros ilustres personajes que ya son huéspedes permanentes de San Pedro.
Y como Palacios vivía una perpetua y auto impuesta clausura y hacía numerosos meses que no quebrantaba su retiro; al leer aquella narración, varios carolinos pensaron que José, ya había pasado por el portal del paraíso y no se habían enterado.
Divulgada por varios medios de prensa tan errónea noticia, el equivocado rumor se diseminó como reguero de pólvora por la ciudad. Pese a que en el artículo aludido, de
Daniel Barbachan no expresaba explícitamente tal probabilidad, pero al estar incluido entre tantos ilustres difuntos; Don José se vio forzado a declararse superviviente y denunciar públicamente que gozaba de buena salud y que no tenía apuro en partir...
Creemos que ésta es la hora precisa, para que organicemos un brindis en honor de aquel; que como el Ave Fénix, resurgió de sus cenizas...
Para que le digamos personalmente que le queremos y reconocemos su largo trajinar por la prensa y la cultura con tanto honor y dignidad...
Esta es nuestra idea, ¡Es hagámoslo ahora!
Aclarada aquella infeliz confusión, auguramos que Daniel Barbachan continúe, como lo hace, regalándonos sus habituales crónicas, que son bien amenas e interesantes...
Pasaron varios días y ya con otro ánimo, comencé a escribir el ensayo del Sepelio de Palacios.
Escrito que ya entregué al actual resucitado.
ACOTACIÓN SUPLEMENTARIA, DEL SEPELIO DE JOSÉ PALACIOS
“ En la sala donde se velaban los restos, de José Palacios se había congregado lo más selecto del quehacer carolino y departamental.
La comuna no fue omisa en su obligación, se hizo presente con una ofrenda floral y con la presencia del Director de Cultura Dr. Homero Bonilla.
Su presencia fue precedida por la visita del Intendente Municipal Don Enrique Antía y Su Sra. Esposa.
Mientras el jerarca comunal saludaba formalmente a deudos y presentes; escoltados, por el Director de Cultura de la Junta, Prof. Jorge Noguez, llegaron el Toto y el Tente.
En una ocasión como esa, para rendir tributo al soldado del quinto poder ahora reverenciado, ambos Curules depusieron sus ocasionales desavenencias...
A la derecha del féretro reflejando en sus caras, el dolor del momento, Ana María Viroga y Blanquita Cestaro y enjugaban sus lágrimas. Quizá pensaban que debían haberle hecho un homenaje en vida...
Frente a ellas Valentina Peña de Gianola lloraba apesadumbrada.
En representación de “Radió San Carlos” mostrando su pesar, Hugo H. Lafuente y Eduardo Castro Núñez, estaban parados formalmente. Junto al Ministro de Salud Publica DR. Conrado Bonilla, Mirope Medina con su bolsita, evocaban al finadito, en una esquina de la sala...
Ricardo Abásolo y Hugo San Martín plasmaron su firma en el libro de condolencias. Mientas el Negro Urbín le comentaba a Carlos Núñez Iglesias, que a Palacios lo había conocido de pantalón corto...
Entre tanto el Director de “La Democracia” Don Raúl Arias, luego de permanecer largo rato parado al lado de féretro se apoyó en el mismo...
¡Esto hizo que el cajón tambaleara!...
Por suerte, Julio Baeza correa y Don Luis Plada que estaban del otro lado, tensando sus musculaturas evitaron que ataúd cayera.
Después de lo sucedido por precaución, Don Raúl se retiró y se apoyó en la pared.
Casi en la entrada; “los de siempre” nos reservamos sus nombres, hacían cuentos verdes.
Pudimos saber que estos no tenían nada de poéticos, pero sí de culturales en el sentido estricto de la palabra; porque es una costumbre, que nosotros no aprobamos, pero que no tenemos más remedio que aceptar, llenar esas horas de triste incertidumbre, con ese tipo de narraciones.
Minutos después llegó Benito, a quien Palacios había entrevistado en varias oportunidades. Este después besuquear a todos los presentes expresando su solidaridad, se sentó en medio del Tente y el Edil Oscar de los Santos a los que desde luego, no podía ser de otra forma abrazó cariñosamente y besó con espontaneidad.
Doña Matilde con Doña Teresa se habían ubicado frente a la puerta de la habitación que hace de cocina. Y sin perdonar a nadie, le sacaban el cuero a todos, menos al finadito. Para ellas como para la mayoría, los muertos son irreprochables cuando le están velando.
Los diputados no podían estar ausentes y antes de entrar la noche llegaron los Pérez, saludando a los a deudos y demás concurrentes. Como sí lo hubieran combinado, minutos después entró Alejo, quien prudentemente transmitió todos su pesar y se abrazó devotamente con Benito. Mientras el Cacho y el Pocho entraban y salían de la salita, siempre con una taza de café.
Ello no se le escapó a Doña Teresa, que le dijo a Ña Matilde.
- Viste, ésos dos vienen a tomarse el café, no quisiera saber si tuvieran grapa o caña ahí dentro como en los velatorios de antes; ¡Esos sí! que eran velorios...
Y más si eran en campaña donde se carneaba una vaquillona para darle de comer a todos los concurrentes y el boliche más cercano siempre quedaba sin vino.
La entrada del historiador, Don Juan González produjo un minuto de respetuoso silencio. Al verlo todos pensaron que Palacios se merecía una página entre los personajes carolinos que él Biógrafo rescata para la posteridad.
Entre la muchedumbre, estaba Don César Bianchi en representación de los plásticos de la región...
Un grupo de católicas comenzó a rezar un rosario por el alma de difunto al que se le unió el Padre Páez que terminaba de entrar.
La comparecencia simultanea de Ambrosio y Lara le dio un matiz político al sepelio.
Ello, fue neutralizado por el arribo de delegaciones deportivas y de Selectas Embajadas, de la Asociación de Escritores del Interior y de Agadu.
Ataviados de oscuro, entraron los Senadores Sanabria y Honorio Barrios Tassano, ambos flanqueados por sus Benjamines, Germán Cardozo y él dirigente Carlos Flores. Mientras que el flaco Andrés, desde lo alto contemplaba a todos, demostrando su pesar...
Pobre José; me hace acordar a un gallego que..... y luego bajaron la voz y cambiaron de tema, en respeto del resto de los presentes; lo que fue una verdadera pena, porque velatorio sin cuentos de gallegos, como decía el Ñeco, no es un auténtico velorio.
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Entre la noticia, la aclaración y la actualidad apareció una nueva versión.
Esta afirma que Palacios murió en realidad. Pero, como había partido sin audífono, provocó un morrocotudo trastorno en la entrada de los cielos. Por lo cual San Pedro para no enfadarse frente a la inmensa aglomeración que esperaba ser recibida por el Celestial Conserje, mandó de regresó al reportero, con advertencia y sermón incluido. ¡Que no volviera a molestarlo por mucho tiempo!...
Lamentablemente hoy sí José Palacios, el periodista evocado ha muerto. Como lo dijimos en su momento al pueblo de San Carlos, nuestro único consuelo fue que lo hizo en España y acompañado por todos sus familiares. Pero su figura continúa recorriendo San Carlos en la evocación de quienes le conocieron y que cada día estamos mas cerca de su reencuentro.
